No es fácil cumplir cien años en un país que, situado en la cintura del continente americano, se estremece violentamente de tiempo en tiempo por la efervecencia de sus volcanes.
Por otro lado, la generación liberal que construyó el país se empeñó en conseguir fama de "pueblo culto", capaces de construir este edificio maravilloso.
El Teatro Nacional declarado en el año 1965 Monumento Nacional, se encuentra en envidiables condiciones.
¿Quién pudiera llegar a los cien años con los oros intactos, con sus pinturas, estucos y su sala restaurados?
"La Fama" su más bella escultura se encuentra instalada definitivamente en el mágico espacio del Foyer con su verde corona de laurel en las manos que parece esperar a coronarse.