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Michael Jordan, la combinación perfecta de agilidad, fantasía, magia y espectáculo
Talento, fortaleza física, inteligencia, ambición, espíritu ganador, control sicológico en situaciones de límite y capacidad de análisis de juego. Todo esto, en grado superlativo, conforma el retrato de un supercampeón llamado Michael Jeffrey Jordan, el jugador que como nadie pisó una cancha de baloncesto en la historia.
Todas estas virtudes se aunaron en los últimos 42 segundos del sexto partido de la pasada final de la NBA. Su equipo, los Bulls de Chicago, perdía por un punto ante los Jazz de Utah, el 14 de junio de 1998, y él dio una muestra de su incalculable valor…
Michael le roba la pelota a Karl Malone, avanza, frena en seco a cinco metros del aro para que su marcador Bryon Russell quede en el suelo, lanza a sólo 5.2 segundos del final… y encesta. Es la prodigiosa canasta del triunfo, 87-86.
Una jugada maestra de Air para la mejor película de la historia y… para que Chicago consiga su sexto título en ocho años. Fue el final de la trayectoria de un héroe, un modelo humano de los que definen generaciones… el primer prototipo del siglo XXI.
Efectivamente, su juego siempre fue indescifrable. Como la mayoría de los grandes artistas, hizo cosas que nadie creía que se podían hacer y produjo un cuerpo de trabajo que se puede dividir en etapas, marcadas por un estilo y un prodigioso talento:
1) "Michael, el atrevido": el joven con tanta capacidad física que para "volar" se burlaba y desafiaba las leyes de la gravedad;
2) "Michael, el versátil": el atleta en su mejor momento, que era capaz de aplicar las habilidades necesarias para concluir con éxito las jugadas;
3) Y "Michael, el sabio": el jugador con carisma y liderazgo, que comprende que a los rivales se les puede derrotar con maña, igual que con coraje.
Camino al triunfo
Al principio de la carrera, las habilidades físicas superaban al conocimiento; en los años intermedios, los dos aspectos estaban en un equilibrio casi perfecto; y en las dos últimas temporadas el aspecto medular fue su mente basquetbolística...
Aunque el cuarto hijo de James y Deloris nació en Brooklyn, Nueva York (1963), no mucho después la familia se trasladó a Wilmington, Carolina del Norte, donde su padre trabajaba en una planta eléctrica y su madre era empleada de un banco.
Cuando tenía 14 años su padre hizo una cancha en el patio, con canastas a ambos lados, de césped que pronto Michael y sus hermanos desgastaron. Con 1,78 metros de estatura, jugó para el colegio D.C. Virgo de Wilmington y fue en uno de esos partidos cuando la "hundió" por primera vez.
Antes de su último año en el colegio, fue reclutado por la Universidad de Carolina del Norte, bajo la dirección de Dean Smith. Desde el primer año, sorprendió a todos al conducir al equipo al campeonato universitario (1982). Luego entró al draft de la NBA: los Bulls de Chicago se quedan con Jordan (1984).
Trece temporadas más tarde, después de jugar con leyendas como Magic Johnson, Larry Bird y Kareem Abdul-Jabbar, su brillo elevó la NBA a la categoría de entretenimiento mundial con una expansión impresionante, tras un pasado opaco; el valor de los Bulls se calcularía en $350 millones o más.
Cifras contundentes
En la NBA desde 1991, la estrella de los Bulls ganó seis veces el torneo –junto a Scottie Pippen y Dennis Rodman, y la acertada estrategia del Phil Jackson–, y anotó 29.277 puntos en 930 juegos, con la media por juego (31,5) más alta de la historia de la liga.
También convirtió 63 puntos ante los Celtics de Boston, para imponer la máxima marca en la historia de los playoffs de la NBA (1986) y participó en la hazaña de los Bulls, que establecieron un nuevo registro de 72 victorias en una campaña regular (1996).
Pero todo cuento de hadas tiene algo de aterrador. Él fue criticado por apostar grandes sumas en los playoffs (1993). Su padre, James, fue asesinado por unos ladrones ese mismo verano. Su mundo se convulsionó y Jordan decidió su primer retiro.
Este se produjo en 1994, cuando comenzó a jugar béisbol en una liga de segunda categoría, pero fracasó con los Birmingham Barons, filial de las Medias Blancas de Chicago...
A partir de su retorno a la NBA (1995), el astro del número 23 elevó la popularidad del baloncesto y lo convirtió como el segundo deporte en importancia en el mundo, detrás del futbol. Michael se transformó en una industria global, que generó $10.000 millones a la economía de Estados Unidos.
Mientras tanto, la maquinaria con su nombre "escupe" dinero tras su retiro del 13 de enero pasado. Los ingresos anuales de publicidad ascienden a $50 millones. Además de las réditos que le da Nike, posee un restaurante en Chicago y una marca de cosméticos.
En medio de tal abundancia y tras 13 años de vuelos, acrobacias y encestes impensables, Jordan disfruta ahora de su jubilación. Reparte el tiempo entre el golf y su familia. Su principal meta es educar a sus hijos Jefrey, Marcus y Jasmine, junto a su esposa, la puertorriqueña Juanita Vannoy. ¿Pero éste adiós será definitivo? |